Reporte de investigación
En el año de 1978 el Dr. Emilio Aguirre Gas, trabajaba en la fabricación de un aparato de registro mecánico de la función masticatoria, ya que el, deseaba tener un método de comprobación para poner a experimento las técnicas que recientemente habían aprendido, particularmente la terapia de Guarda Oclusal y el Ajuste Oclusal por Desgaste Mecánico. El Dr. Aguirre, fabricó un aparato de registro mecánico, que consistía en fijar a los dientes incisivos inferiores de una persona voluntaria, un pequeño lápiz, que con él, pretendía la inscripción del los movimientos mandibulares sobre una tableta colocada al frente del paciente, dicha tableta se sostenía por una banda a la cabeza del paciente. Las múltiples y caprichosas variantes en la dirección del trayecto mandibular, hicieron imposible lograr los registros mecánicos de la masticación, lo que llevó al abandono del método.
El Dr. Luis Magaña Ahedo, estando presente en esa sesión y quien ya había experimentado con métodos y sistemas fotográficos por afición propia, sugirió que, si en vez de fijar un lápiz a los dientes del paciente se fijara una fuente de luz, y en vez de una tableta, fijar una cámara fotográfica con el diafragma abierto en total obscuridad, entonces sería posible registrar las trayectorias mandibulares con la técnica fotográfica de exposición prolongada. La afinidad a la fotografía, el revelado de papel blanco/negro y de color, era una práctica que el Dr. Magaña compartía con su condiscípulo y amigo de carrera, el Dr. Manuel Arguelles Flores; de esa afición provino la idea.
La reunión mencionada, tuvo lugar en el consultorio del Dr. Miguel Ricárdez Barrientos quien siempre de manera cordial, desinteresada, con la gran actitud de camaradería que siempre lo caracterizó, prestaba sus instalaciones para hacer los ensayos clínicos. Sin duda, la generosidad el Dr. Ricárdez abonó a la buena relación entre los miembros del grupo.
Al final de aquella reunión, y como se acostumbraba, quedaron esa vez, en convivencia para comentarios los doctores Erik Martínez , Emilio Aguirre, Miguel Ricárdez, Luis Magaña y el Dr. Francisco Orendain. El Dr. Orendain era un invitado y amigo de algunos de los socios del grupo Facta; dentista talentoso quien fabricó en México las primeras máquinas de termoformado para uso dental; El fue testigo de esa parte de la historia y el mismo sugeriría usar una fuente de luz muy pequeña para lograr los registros fotográficos. En esa reunión, en la misma que el método mecánico desilusionó, surgió la posibilidad de un método fotográfico.
La semana siguiente, el Dr. Magaña, se dio a la tarea de fabricar una fuente luminosa a partir de un simple foco de linterna con una fuente eléctrica de bajo voltaje. El foco lo cubrió con pintura negra dejando escapar solo un pequeño haz de luz, fijó el dispositivo al mentón de una persona voluntaria, usando cinta adhesiva. Colocó una cámara tipo Reflex, Icarex, fija a un trípode y en un cuarto obscuro, registró en vivo un ciclo masticatorio, un arco gótico y un diagrama de los movimientos límite de la mandíbula, en el plano sagital. Esas fueron las primeras imágenes por exposición de tiempo prolongado que se hicieron para registrar la dinámica mandibular. Al Dr. Magaña lo asistieron a la aventura, los Pasantes de odontología Carlos Barón Sevilla y Graciela Medillin …………… quienes trabajaban en su consultorio dental.
El Dr. Magaña llevó las imágenes al Dr. Emilio Aguirre, quien entusiasmando confirmó que el camino debía seguirse por esa vía.
El Dr. Magaña se dio a la tarea de diseñar y fabricar un aparato que sostuviera tres cámaras fotográficas, una de ellas a cada plano del espacio. Fue un aparato hecho con perfiles metálicos, era voluminoso y requirió el uso de un cubículo dental; fue instalado y fijado a las paredes de un cubículo dental. Los experimentos se llevaron a cabo en el consultorio del Dr. Magaña ubicado en la calle de Nuevo León en el número 54-402 de la colonia Condesa. Los reportes de ese trabajo están inscritos en la revista de la Asociación Dental Mexicana en el ……………….
Debido a la imperfección en la emisión de la fuente luminosa, El Dr. Emilio Aguirre, se dio a la tarea de diseñar y fabricar un nuevo emisor de luz, usando una fibra óptica de la que en ese momento dudábamos pudiera ser captada tridimensionalmente. Para probarla, Dr. Jorge Infante Llamas (ortodoncista) diseñó un bracket que pudiera fijarse a los incisivos inferiores del sujeto en experimentación, y de ahí sostener la fibra óptica. Hicimos los primeros experimentos y logramos unos estupendos registros.
Nuevas complicaciones. Los movimientos de la cabeza del paciente no se controlaban así que los Doctores Miguel Ricardez y Jorge Parás se dieron a la tarea de diseñar y fabricar un cefalostato y para ello usaron un arco facial (Denar) que fijaron al respaldo del sillón dental. Las olivas del arco facial se introducían a los conductos auditivos y el paciente estaba impedido de hacer movimientos de la cabeza que pudieran confundirse con los movimientos de la mandíbula.
En pocos meses, teníamos una máquina de registro de la función masticatoria; un Fisiógrafo de la masticación.
El Dr. Erik Martínez llamó al aparato Fotognatógrafo y a los registros Fotognatografías.
Los Doctores Aquiles Brindis, Miguel Ricardez, Lauro Cantú, José Luis Cabañas, Carlos Rosas, Manuel Takane e Elizabeth Pérez Cruz, instrumentaban los registros. No era una práctica simple, requería coordinación, concentración y trabajo de conjunto.
El invento del Fotognatógrafo resolvió la necesidad de registrar los movimientos mandibulares y por lo tanto la de sus funciones. Debe señalarse que en la literatura mundial al momento de la invención, no existía método formal alguno, para ese tipo de registros, lo que hizo del Fotognatografo el primer Fisiógrafo del sistema estomatognático de la historia, que obviamente en las próximas décadas sería sustituido por Fisiógrafos mecatrónicos.
En el año de 1978 el Dr. Emilio Aguirre Gas, trabajaba en la fabricación de un aparato de registro mecánico de la función masticatoria, ya que el, deseaba tener un método de comprobación para poner a experimento las técnicas que recientemente habían aprendido, particularmente la terapia de Guarda Oclusal y el Ajuste Oclusal por Desgaste Mecánico. El Dr. Aguirre, fabricó un aparato de registro mecánico, que consistía en fijar a los dientes incisivos inferiores de una persona voluntaria, un pequeño lápiz, que con él, pretendía la inscripción del los movimientos mandibulares sobre una tableta colocada al frente del paciente, dicha tableta se sostenía por una banda a la cabeza del paciente. Las múltiples y caprichosas variantes en la dirección del trayecto mandibular, hicieron imposible lograr los registros mecánicos de la masticación, lo que llevó al abandono del método.
El Dr. Luis Magaña Ahedo, estando presente en esa sesión y quien ya había experimentado con métodos y sistemas fotográficos por afición propia, sugirió que, si en vez de fijar un lápiz a los dientes del paciente se fijara una fuente de luz, y en vez de una tableta, fijar una cámara fotográfica con el diafragma abierto en total obscuridad, entonces sería posible registrar las trayectorias mandibulares con la técnica fotográfica de exposición prolongada. La afinidad a la fotografía, el revelado de papel blanco/negro y de color, era una práctica que el Dr. Magaña compartía con su condiscípulo y amigo de carrera, el Dr. Manuel Arguelles Flores; de esa afición provino la idea.
La reunión mencionada, tuvo lugar en el consultorio del Dr. Miguel Ricárdez Barrientos quien siempre de manera cordial, desinteresada, con la gran actitud de camaradería que siempre lo caracterizó, prestaba sus instalaciones para hacer los ensayos clínicos. Sin duda, la generosidad el Dr. Ricárdez abonó a la buena relación entre los miembros del grupo.
Al final de aquella reunión, y como se acostumbraba, quedaron esa vez, en convivencia para comentarios los doctores Erik Martínez , Emilio Aguirre, Miguel Ricárdez, Luis Magaña y el Dr. Francisco Orendain. El Dr. Orendain era un invitado y amigo de algunos de los socios del grupo Facta; dentista talentoso quien fabricó en México las primeras máquinas de termoformado para uso dental; El fue testigo de esa parte de la historia y el mismo sugeriría usar una fuente de luz muy pequeña para lograr los registros fotográficos. En esa reunión, en la misma que el método mecánico desilusionó, surgió la posibilidad de un método fotográfico.
La semana siguiente, el Dr. Magaña, se dio a la tarea de fabricar una fuente luminosa a partir de un simple foco de linterna con una fuente eléctrica de bajo voltaje. El foco lo cubrió con pintura negra dejando escapar solo un pequeño haz de luz, fijó el dispositivo al mentón de una persona voluntaria, usando cinta adhesiva. Colocó una cámara tipo Reflex, Icarex, fija a un trípode y en un cuarto obscuro, registró en vivo un ciclo masticatorio, un arco gótico y un diagrama de los movimientos límite de la mandíbula, en el plano sagital. Esas fueron las primeras imágenes por exposición de tiempo prolongado que se hicieron para registrar la dinámica mandibular. Al Dr. Magaña lo asistieron a la aventura, los Pasantes de odontología Carlos Barón Sevilla y Graciela Medillin …………… quienes trabajaban en su consultorio dental.
El Dr. Magaña llevó las imágenes al Dr. Emilio Aguirre, quien entusiasmando confirmó que el camino debía seguirse por esa vía.
El Dr. Magaña se dio a la tarea de diseñar y fabricar un aparato que sostuviera tres cámaras fotográficas, una de ellas a cada plano del espacio. Fue un aparato hecho con perfiles metálicos, era voluminoso y requirió el uso de un cubículo dental; fue instalado y fijado a las paredes de un cubículo dental. Los experimentos se llevaron a cabo en el consultorio del Dr. Magaña ubicado en la calle de Nuevo León en el número 54-402 de la colonia Condesa. Los reportes de ese trabajo están inscritos en la revista de la Asociación Dental Mexicana en el ……………….
Debido a la imperfección en la emisión de la fuente luminosa, El Dr. Emilio Aguirre, se dio a la tarea de diseñar y fabricar un nuevo emisor de luz, usando una fibra óptica de la que en ese momento dudábamos pudiera ser captada tridimensionalmente. Para probarla, Dr. Jorge Infante Llamas (ortodoncista) diseñó un bracket que pudiera fijarse a los incisivos inferiores del sujeto en experimentación, y de ahí sostener la fibra óptica. Hicimos los primeros experimentos y logramos unos estupendos registros.
Nuevas complicaciones. Los movimientos de la cabeza del paciente no se controlaban así que los Doctores Miguel Ricardez y Jorge Parás se dieron a la tarea de diseñar y fabricar un cefalostato y para ello usaron un arco facial (Denar) que fijaron al respaldo del sillón dental. Las olivas del arco facial se introducían a los conductos auditivos y el paciente estaba impedido de hacer movimientos de la cabeza que pudieran confundirse con los movimientos de la mandíbula.
En pocos meses, teníamos una máquina de registro de la función masticatoria; un Fisiógrafo de la masticación.
El Dr. Erik Martínez llamó al aparato Fotognatógrafo y a los registros Fotognatografías.
Los Doctores Aquiles Brindis, Miguel Ricardez, Lauro Cantú, José Luis Cabañas, Carlos Rosas, Manuel Takane e Elizabeth Pérez Cruz, instrumentaban los registros. No era una práctica simple, requería coordinación, concentración y trabajo de conjunto.
El invento del Fotognatógrafo resolvió la necesidad de registrar los movimientos mandibulares y por lo tanto la de sus funciones. Debe señalarse que en la literatura mundial al momento de la invención, no existía método formal alguno, para ese tipo de registros, lo que hizo del Fotognatografo el primer Fisiógrafo del sistema estomatognático de la historia, que obviamente en las próximas décadas sería sustituido por Fisiógrafos mecatrónicos.